// VIDEOHIPNOSE. EXPERIMENTAR CO CINEMA NA ERA DIXITAL

14 DEC.
16.30h.
Teatro de Pontevedra


Piezas del alumnado del campus realizadas en el taller impartido por Adrián Canoura.

Son un artista, un antiartista, arrogante, modesto, un feminista, un misógino empedernido, un romántico, un realista, un surrealista, conceptual, minimalista, posmoderno, beatnik, hippie, punk… Se dijo de mi obra que es hermosa, horrible, bazofia, genial, dispersa, precisa… contemporánea, iconoclasta, sofisticada, basura, obra maestra, etc. Es todo cierto”.

Bruce Conner

El cine expandido fue el primero en considerar el vídeo, las imágenes digitales y electrónicas cómo una forma de arte, marcando un hito en la historia del arte e instalándose como el origen del pensamiento sobre lo que actualmente conocemos como media art, arte electrónico o videoarte y arte y tecnología.

Desde su origen el vídeo se propuso como alternativa comunicacional y como crítica activa frente a los medios masivos de comunicación audiovisual. Y los nuevos canales de comunicación hacen, precisamente, que la hibridación entre el cine más convencional y el cine expandido, entre todas las diferentes ramas, se mezclen con mayor facilidad y reconocimiento desde los espacios de exhibición.

La flexibilidad de este contexto de trabajo facilita el acceso del amateur (palabra derivada del latín amator “el que ama”) a esta reformulación artística del cine, que encuentra en el lenguaje audiovisual un enorme campo de experimentación e investigación que no encontraba en las disciplinas artísticas tradicionales.

Este taller propuso el acercamiento a un medio, a un lenguaje, a una forma de hacer cine desde la combinación de elementos artísticos más próximos a la poesía que a la prosa, que podemos denominar cine experimental, cine expandido o como bien cita Bruce Conner (una de las figuras esenciales de la mezcla de todo tipo de arte del S. XX) “Es todo cierto”, o lo que vulgarmente podemos decir… todo vale.

Una de las claves del taller fue cuestionar o poner en valor la libertad creativa del autor, precisamente en un tiempo en el que la libertad individual es constantemente cuestionada, a través de una serie de condicionantes que limitaran o expandieran las posibilidades de creación. Como bien se puede ver en la película Cinco condiciones (De fem benspaend, 2003) del director danés Lars Von Trier, en el que compromete a uno de sus mentores a revisionar uno de sus filmes bajo una serie de condiciones que lo hacen repensar la historia y utilizar diferentes formatos y así llevar su creatividad al límite.

Adrián Canoura

Su formación audiovisual comienza en la Fundación TIC (Escuela de Imagen y Sonido) de Lugo, en Realización y Producción Audiovisual. Continúa con una especialización de Cámara y Realización en la Escuela de Ficción de Voz Audiovisual. En 2016 se traslada a Madrid para cursar el Master LAV: Laboratorio de Práctica y Creación Audiovisual Contemporánea. Destacado como un nuevo talento por la Academia Gallega del Audiovisual en 2018, se puede definir como cineasta y videoartista cuyas creaciones van desde el videoclip, películas, diseños, performances o proyectos ligados a la creación audiovisual en directo con grupos como Guerrera, Nistra o, recientemente, Baiuca.

Su trabajo toma diferentes formas, desde proyectos híbridos entre el documental y la ficción, a aproximaciones más experimentales a la antropología más mística de mundos que desaparecen. Su film, Caerán Lóstregos do Ceo, fue incluido por la prestigiosa crítica y teórica del cine de vanguardia Nicole Brenez, como uno de los mejores trabajos de 2018, y obtuvo el Premio a la Mejor Película de Vanguardia y el Premio Camira en Filmadrid. Sus películas fueron proyectadas en festivales como el de Sao Paulo, Fibda, Fracto, Nouveau Cine, Curtas Vila do Conde, Curtocircuito o Filmadrid.